Espartaco ha abierto la temporada del Teatro Real, un ballet en tres actos creado por el Teatro Bolshoi con coreografía de Yuri Grigorovich y música de Aram Jachaturián, considerado como una de las producciónes destacadas de la danza del siglo XX. La idea de utilizar al exclavo rebelde del imperio romano para levantar un espectáculo a mayor gloria de la Unión Soviética, nació en pleno estalinismo, pero cuando el músico se decidió a adoptar la versión oficial de Volkov, la URSS entraba en la desestalinización y adoptaba lo que hoy se llama eufemísticamente un perfil más bajo. Y para cuando Grigorovich ultimó la escenografía que hoy nos rescatan, el mundo estaba ya en 1968: el mayo francés, la invasión de Checoslovaquia. La partitura de Jachaturián es ya un 'remix' de Stravinski con los musicales neyorquinos y las superproducciones de Hollywood. Y la coreografía, un momento de transición entre el ballet clásico y la danza contemporánea, profundamente influido por West Side Story.
El Teatro Español inicia la temporada con 'Groucho me enseñó su camiseta', un homenaje encandilado a Manuel Vázquez Montalbán, fallecido hace tres años. No uno sino tres maniquíes de Montalbán de tamaño natural permanecen durante todo el espectáculo en el escenario. Tres actrices interpretan 16 canciones con sus letras y leen una enorme selección de sus textos sobre temas diversos, acompañados de un cuarteto de música en directo. No es todo Montalbán pero en hora y media cabe mucho. Y no hay otra cosa que Montalbán, salvo la mítica canción 'Tatuaje', de León, Valerio y Quiroga, que al parecer era la canción predilecta del homenajeado.
'Tito Andrónico' es probablemente la más brutal obra de teatro de la historia, tanto que estuvo tres siglos sin representarse a pesar de estar firmada por William Shakespeare. Es una acumulación desaforada de crímenes caprichosos, enloquecidas venganzas y enormes ruindades entre los que el Mal aparece orgulloso y desafiante. Con estos mimbres, el largo y angustioso montaje que Animalario ha traído al Matadero de Madrid se convierte en un desafío para espectadores curtidos y amantes de las emociones extremas. Un auténtico plato fuerte de tres horas de duración en plena canícula. Todo un espectáculo.
Un estreno brillante no asegura el éxito, y muchas obras han pasado a la posteridad tras estrenos adversos. Rafael Amargo no consigue esa sencillez tan clave en el flamenco como en lo demás, y aporta un espectáculo que oscila entre el didactismo para 'guiris' y el consenso de los incondicionales. No hay aportación sino tópico. No hay coherencia sino discontinuidad variopinta. Apenas duende: ruido y algo de confusión. El intento es loable, y muchos pueden disfrutarlo si se conforman con ponerse a la sombra del olmo y traerse las peras de casa.
(PD).- La actriz Carmen Maura ha sido galardonada hoy con la Medalla de Oro de la Academia de Cine 2009 "por su contribución a la mejora del cine español", en una reunión de la Junta Directiva de dicha institución.
Ana Avellano y Miguel Pato (PD).- Hartas de pasar por castings en donde se finge ser distintos personajes decidieron poner un escena un texto más realista, donde son ellas mismas y las inquietudes de personas reales. Lo han conseguido y llevan dos años representando “Dejemos de estar”. Es la primera obra de la Compañía de Teatro Abonosano fundada por Gloria Sanvicente (directora), Laura González y Virginia Frutos (actrices).
Miércoles, 9 de septiembre - Actualización: 11:27